1.- Exposición de la víctima al riesgo. Atenuación de la culpa. Concepto de imprudencia

El artículo 2330 del Código Civil dispone que “la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente”. Esta norma constituye una expresión del principio de compensación de culpas en materia civil, desde que el resultado nocivo es consecuencia del actuar tanto del autor del ilícito como de la víctima y deriva en la reducción del monto de la indemnización en atención a que la víctima se expuso imprudentemente al daño. En otros términos, el citado artículo 2330 exige para que sea procedente la reducción del daño que la víctima haya contribuido a su producción en virtud de una acción u omisión negligente, configurando un fenómeno de concausas. Se requiere que el daño sea el resultado simultáneo de ambos sujetos, aunque con intensidades diversas. Y es en virtud de esta intervención convergente de ambos involucrados en el hecho ilícito que resulta procedente la rebaja de la cuantía del resarcimiento.

Asimismo, cabe destacar que el efecto de atenuación que tiene la culpa de la víctima se basa en que no resulta legítimo que el autor del daño repare la totalidad de aquel que la víctima contribuyó a crear. Por ello, si no ha existido exposición imprudente de la víctima al daño no puede aplicarse reducción alguna de la responsabilidad civil del demandado, correspondiéndole a éste indemnizar todo el daño causado.

En cuanto a la exposición de la víctima, es dable precisar que ella supone una acción y efecto de exponer o exponerse, arriesgar, aventurar, poner una cosa o una persona en contingencia de perderse, dañarse o lesionarse. En tanto, en relación a la culpa, se ha dicho que puede consistir en un actuar imprudente, negligente, con falta de pericia, inobservancia de reglamentos, deberes o procedimientos.

Sobre el punto esta Corte ha dicho que la imprudencia consiste en un obrar sin aquel cuidado que según la experiencia corriente debe tenerse en la realización de ciertos actos; es un comportamiento defectuoso resultante de una respuesta al estímulo que la provoca sin que el sujeto haya realizado la suficiente valoración sobre la oportunidad o inoportunidad, conveniencia o inconveniencia de la reacción y, desde luego, sin la suficiente graduación de la intensidad de su efecto. Así, se trata de una falla de la esfera intelectiva del sujeto, que lo lleva a desplegar una conducta sin las precauciones debidas en el caso concreto. Imprudencia, por tanto, es la falta de previsión de las consecuencias de una acción, o el hecho de no pensar evitarlas a pesar de haberlas previsto. Es, en otras palabras, una forma de conducta ligera o descuidada, de la cual habría que abstenerse (Corte Suprema, Primera Sala, 23 de junio de 2015, Rol 26534-2014).

2.- Exposición de víctima al daño alcanza a víctimas por rebote o repercusión

Las Cortes han estimado procedente que la reducción de la indemnización por responsabilidad civil se reduzca respecto de la víctimas por rebote o repercusión. Así se ha fallado que en cuanto a la exposición imprudente al daño por parte de la directa, alegada por la demandada para los efectos de obtener una rebaja prudencial de la indemnización, conforme lo autoriza el artículo 2330 del Código Civil, y atribuida específicamente a la conducta desplegada por el occiso, cabe hacer presente que si bien en el caso de autos quienes demandan son los hijos del fallecido y lo hacen por el daño personal sufrido como consecuencia de tal deceso, no se advierte la razón por la que la reducción de la apreciación del daño no pueda extenderse a los actores, a diferencia de lo que ocurre cuando, de sobrevivir, es la propia víctima quien demanda, o, si fallece, lo hacen sus herederos en dicha calidad. Ello porque el fundamento de la reducción en análisis radica en una cuestión de equidad, al existir una compensación de culpas entre la que corresponde al demandado de una manera determinante y la que le cupo a la víctima en el resultado nocivo, de forma más atenuada, de manera que no resulta justo para el demandado que la reducción establecida por la ley sólo proceda en el caso que quien demande sea la propia víctima, si sobrevive, o sus herederos y no cuando la demanda la interpongan los parientes de la víctima por el daño propio que tal resultado les provocó, como en el caso de autos, desde que, en todas las situaciones descritas, al resultado dañoso contribuyó también la conducta de la víctima (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 10 de abril de 2017, Rol 1077-2016).

Otra sentencia indicó que si bien en el caso de autos quienes demandan son el conviviente y la hija de la víctima y lo hacen por el daño personal sufrido como consecuencia de tal deceso, se debe tener presente que no se advierte la razón por la que la reducción de la apreciación del daño no se haga extensiva a los actores, como ocurre cuando, de sobrevivir, es la propia víctima quien demanda, o, si fallece, lo hacen sus herederos en dicha calidad.

Lo anterior, porque el fundamento de la disminución en análisis radica en una cuestión de equidad, al existir una compensación de culpas entre la que corresponde a la demandada de una manera determinante y la que le cupo a la víctima en el resultado nocivo, de forma más atenuada, de manera que no resulta justo para la demandada que la reducción establecida por la ley sólo proceda en el caso que quien demande sea la propia víctima, si sobrevive, o sus herederos, y no cuando la demanda la interponen los parientes de la víctima por el daño propio que tal resultado les provocó, desde que, en todas las situaciones descritas, la conducta de la víctima también contribuyó al resultado dañoso. En estas condiciones, corresponde considerar en el caso de autos la reducción de la indemnización que se contempla en el citado artículo 2330 del código sustantivo (Corte Suprema, Tercera Sala, 10 de diciembre de 2015, Rol 25380-2014 y 3 de agosto de 2016, Rol 20172-2015).

La misma posición de advierte al fallarse que la distinción que se hace para determinar la procedencia o no de la reducción a que se refiere el artículo 2330 del Código Civil, en cuanto a si los demandantes actúan como herederos de la víctima, o en cambio lo hacen por el daño personal sufrido o daño por repercusión, “parece por completo inoficiosa, porque aún si la acción de rebote es ejercida a título personal, la responsabilidad de quien ha participado en el accidente debe ser medida en relación con la conducta de la víctima. Lo contrario sería injusto respecto del demandado, porque, como se ha visto, el instituto de la culpa atiende a la relación entre la conducta del tercero que ha actuado con culpa y la conducta de la víctima (Corte Suprema, Primera Sala, 23 de julio de 2015, Rol 22632-2014).

El criterio antes expuesto se advierte al señalarse que si bien en el caso de autos quienes demandan son los padres de la víctima por el daño propio sufrido como consecuencia de su deceso, no se atisba la razón para no hacer extensivo a ellos la reducción de la apreciación del daño. En efecto, aun cuando los demandantes no han participado de modo alguno en la producción del perjuicio, no aparece equitativo ni racional imponer al demandado la reparación de la totalidad del daño que sólo ha causado en parte.

Pero asimismo, tampoco aparece jurídicamente fundado sostener por una parte que el demandado debe responder frente a la víctima directa de una parte del perjuicio que se causó a éste, y afirmar por otra que no obstante haber sido parcialmente responsable del daño, debe responder de la totalidad de los perjuicios que son ocasionados por repercusión.

En este sentido cabe recalcar que si bien las acciones son diferentes y se trata de una acción personal de la víctima por repercusión, esto no significa que esa acción sea totalmente independiente de aquella que podía ejercer la víctima directa. Esta interdependencia de acciones resulta del hecho de que en la medida que se invocan determinados vínculos o lazos que unen a los demandantes con la víctima, es que aquellos pueden interponer una acción para reparar el daño. En este caso, porque los demandantes son los progenitores de la víctima es que pueden plantear haber sufrido un daño con su muerte, de manera que no pueden pretender ser terceros ajenos ante un suceso, del cual derivan los perjuicios, que se ha debido en parte a la culpa de quien falleció (Corte Suprema, Tercera Sala, 24 de noviembre de 2015, Rol 6887-2015).

Anteriormente, el máximo tribunal indicó que no siendo entonces imputable en su integridad a la conducta del demandado el daño causado, por haber interferido en la cadena causal que condujo a ese resultado un comportamiento falto de prudencia por parte de la víctima, resulta ajustado a la equidad que el monto de la indemnización a que está obligado se reduzca por dicha circunstancia, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 2330 antes citado. Cabe hacer presente al respecto que si bien en el caso de autos quienes demandan, atendido el resultado de muerte de la víctima, son su cónyuge sobreviviente y sus hijas, por el daño personal sufrido como consecuencia de tal deceso, no se advierte la razón por la que la reducción de la apreciación del daño no se haga extensiva a ellas, a diferencia de lo que ocurre cuando, de sobrevivir, es la propia víctima quien demanda, o, si fallece, lo hacen sus herederos en dicha calidad.

El fundamento de la reducción en análisis, como ya se dijo, radica en una cuestión de equidad, al existir una compensación de culpas entre la que corresponde al demandado de una manera determinante y la que le cupo a la víctima en el resultado nocivo, de forma más atenuada, de manera que no resulta justo para el demandado que la reducción establecida por la ley sólo proceda en el caso que quien demande sea la propia víctima, si sobrevive, o sus herederos; y no cuando la demanda la interpongan la cónyuge y sus hijas por el daño propio que tal resultado les provocó, como en el caso de autos, desde que en todas las situaciones al resultado dañoso contribuyó también la conducta de la víctima, y es justamente esto último la situación que la ley contempla para la rebaja de la indemnización, tesis que por lo demás es sustentada por parte de la doctrina nacional y ha sido recogida por la jurisprudencia (Corte Suprema, Tercera Sala, 7 de junio de 2012, Rol 8937-2009).

No obstante, un criterio aislado ha señalado que en cuanto a la rebaja de la indemnización que alega la parte demandada por aplicación de lo dispuesto en el artículo 2330 del Código Civil, dicha norma dispone que la apreciación del daño está sujeta a reducción si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente. En la especie los demandantes, madre e hijos de la víctima fallecida, no se expusieron a sufrir la pérdida de su hija y madre, respectivamente, y en el evento de haberse expuesto al daño esta última, se trataría de una situación personal y subjetiva no susceptible de transmitirse a otras personas (Corte de Apelaciones de Santiago, 13 de junio de 2014, Rol 2279-2013).

La misma posición se advierte al fallarse que no resulta aplicable en la especie la reducción por exposición imprudente que pretende la demandada, toda vez que se trata de un daño por repercusión, donde quienes lo han sufrido no se han expuesto impudentemente al daño, sin que pueda alcanzarlos la conducta desplegada por sus padres (Corte de Apelaciones de Santiago, 7 de diciembre de 2009, Rol 730-2008).

3.- Compensación de culpas se puede oponer a terceros que deducen acción personal

Debe entenderse configurada en el plano indemnizatorio una compensación de culpas entre aquélla que empece al demandado y la que le cupo al occiso en el desenlace nocivo, a cuyo acaecimiento ambas contribuyeron: la del primero de una manera determinante y la del segundo con un vigor atenuado.

No siendo, entonces, imputable en su integridad a la conducta del demandado la generación del daño, por haber interferido en la cadena causal que condujo a ese resultado un comportamiento falto de prudencia por parte de la víctima, no resulta ajustado a la equidad que aquél haya de asumir el resarcimiento completo del perjuicio que se reclama mediante la presente acción indemnizatoria, correspondiendo que, en atención a la concurrencia de dicha conducta el monto de la reparación se reduzca, con arreglo a lo dispuesto en el referido artículo 2330 del Código Civil, desde que no se advierte la razón por la cual la aminoración del perjuicio, producida en las circunstancias descritas, tenga lugar cuando el ofendido sobrevive y demanda indemnización por sus lesiones o, cuando, por haber fallecido, impetran lo mismo los herederos, como sus sucesores legales y no se haga extensivo ese efecto mitigante del daño respecto de quienes, como los demandantes de autos, no han alegado tal condición, sino que han accionado en el juicio como víctimas mediatas, invocando un daño propio que los afecta en forma refleja o por repercusión (Corte Suprema, Tercera Sala, 15 de diciembre de 2009, Rol 3345-2008).

4.- No existe exposición de víctima al daño cuando se actúa por la confianza y la buena fe

En cuanto a la exposición de la víctima, es dable precisar que ella supone una acción y efecto de exponer o exponerse, arriesgar, aventurar, poner una cosa o una persona en contingencia de perderse, dañarse o lesionarse. En tanto, en relación a la culpa, se ha dicho que puede consistir en un actuar imprudente, negligente, con falta de pericia, inobservancia de reglamentos, deberes o procedimientos.

Sobre el punto esta Corte ha dicho que la imprudencia consiste en un obrar sin aquel cuidado que según la experiencia corriente debe tenerse en la realización de ciertos actos; es un comportamiento defectuoso resultante de una respuesta al estímulo que la provoca sin que el sujeto haya realizado la suficiente valoración sobre la oportunidad o inoportunidad, conveniencia o inconveniencia de la reacción y, desde luego, sin la suficiente graduación de la intensidad de su efecto. Así, se trata de una falla de la esfera intelectiva del sujeto, que lo lleva a desplegar una conducta sin las precauciones debidas en el caso concreto. Imprudencia, por tanto, es la falta de previsión de las consecuencias de una acción, o el hecho de no pensar evitarlas a pesar de haberlas previsto. Es, en otras palabras, una forma de conducta ligera o descuidada, de la cual habría que abstenerse.

Que conforme ha quedado establecido en el proceso los demandantes en su actuar estuvieron guiados por la confianza y buena fe que les producía entender que la demandada era quien participaba y respaldaba el negocio, la aparente solvencia de ésta fue la suficiente garantía para que los demandantes decidieran invertir sus dineros en la iniciativa referida, la que por lo demás se vinculaba directamente con la profesión liberal que cada uno de ellos ostentaba, por lo tanto no resulta exigible a éstos contar con una asesoría especializada, porque como se señaló previamente la demandada omitió entregar una información básica para los actores, la que para ser comprendida no requería de la asistencia de un especialista, sino que bastaba solo un actuar claro y diligente de la demandada (Corte Suprema, Primera Sala, 9 de diciembre de 2015, Rol 710-2015).

5.- Exposición imprudente de la víctima al daño al no adoptar medidas para evitarlo y conociendo los peligros a que se exponía

No obstante encontrarse acreditada dicha responsabilidad extracontractual del demandado, debe tener presente a su vez que el Código Civil en su artículo 2330 establece una regla de atenuación de responsabilidad si la víctima se expuso imprudentemente al daño.

La idea de una culpa de la víctima solo adquiere sentido en la relación de ésta con el tercero a quien ella pretende hacer responsable. Por eso, más que un deber (de evitar daños a nosotros mismos) expresa una carga para quien está expuesto a sufrir un daño. A diferencia del deber, la carga no impone a la víctima una conducta, si no establece un requisito, relativo a su propia conducta, como condición para que tenga derecho a ser indemnizada (Tratado de Responsabilidad Extracontractual Enrique Barros Bourie, pág. 429) (Corte de Apelaciones de Santiago, 13 de junio de 2014, Rol 5388-2013).

6.- Compensación de culpas es aplicable en accidentes laborales

6.1.-  No es efectivo que la norma del artículo 2330 del Código Civil no se aplique en sede contractual laboral

La pretensión del recurrente es equivocada por varias razones. Ante todo, no es efectivo que la norma del artículo 2330 del Código Civil no se aplique en sede contractual; al efecto existe jurisprudencia en contrario y parece cierto que sí se puede trasladar esa institución de reducción por culpa concurrente a la sede de accidentes laborales, por simple cuestión de analogía, perfectamente lícita en estas materias, dado que los supuestos fácticos son similares a los de cualquier accidente. Tampoco parece necesario que el acto imprudente del trabajador sea la causa del incumplimiento del empleador.

Otra cosa distinta es que deba considerarse el natural acostumbramiento al riesgo de los trabajadores y tomarse en cuenta las particularidades de la función, de los riesgos laborales y del especial deber de protección del empleador, de modo que no toda exposición imprudente tendrá una calidad tal como para reducir las indemnizaciones, y probablemente los porcentajes de reducción, cuando proceda, sean también menores que en sede civil, pero desde luego eso es algo distinto a sostener que se haya cometido un error de derecho al aplicar una institución que sí parece aplicable en sede contractual y, específicamente, en sede laboral (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 1 de diciembre de 2017, Rol 671-2017).

6.2.- Accidente del trabajo. Acreditada responsabilidad de empleador por no vigilancia correcta a trabajador no cabe aplicación de exposición imprudente al riesgo

Las reglas generales de gradación de la culpa en materia contractual, contenidas en el artículo 1547 del Código Civil. En todo caso, a través de la vulneración de ley alegada se pretende que se exima de responsabilidad a la demandada por haber proporcionado todos los elementos de seguridad al actor, y contario a ello se concluya que el actor se expuso imprudentemente al daño, aseveración contraria los hechos establecidos en la sentencia que, como ya se ha señalado, resultan inamovibles.

En relación a lo indicado en el motivo precedente es que alega la infracción del artículo 2330 del Código Civil, que permite reducir el monto de la indemnización cuando quien sufre el daño se expuso imprudentemente a él. Sostiene que esta circunstancia fue acreditada por su parte y, no obstante, el fallo no la considera.

La sentencia estableció como causa inmediata y directa del accidente laboral el incumplimiento del deber de seguridad por parte de la empleadora, y por tal motivo estimó innecesario pronunciarse sobre la alegación de haberse expuesto el actor imprudentemente al daño, significando con ello que la única causa del hecho fue dicho incumplimiento, excluyendo así la circunstancia de exposición al daño que invocó la demandada. Establecidos los hechos de tal forma, no se ha producido una infracción a la señalada disposición legal (Corte de Apelaciones de Santiago, 21 de abril de 2020, Rol 2774-2019).

6.3.- Responsabilidad compartida en accidente por falta de capacitación continua por parte de empleador y actuación imprudente de trabajadora

Del análisis del fallo recurrido se observa que el sentenciador hace un detallado análisis de la prueba rendida y conforme a este arriba a la convicción, tanto en cuanto a que el empleador no cumplió con la obligación que le impone el artículo 184 del Código del Trabajo, esto es la falta de capacitación continua, la falta de mantención de la máquina, la falta de práctica de los trabajadores para resolver problemas de atascamiento, el manual de operación en idioma extranjero, como también, que la actora se impuso en forma imprudente al daño al introducir las manos en la máquina, no obstante existir prohibición al respecto (Corte de Apelaciones de Santiago, 14 de abril de 2020, Rol 2991-2019).

6.4.- No hay disminución de responsabilidad de empleador si capacitaciones hechas a trabajador son básicas y genéricas

En este entendimiento, cabe reiterar que la responsabilidad civil del contratante al que la ley le asigna la carga aludida en el párrafo segundo del motivo 7° que antecede, se sustenta claramente en la culpa del mismo en relación a la esfera de cuidado de la seguridad e integridad física y síquica del trabajador. No cabe duda que lo que se persigue es hacer efectiva la responsabilidad contractual del demandado/empleador como deudor del deber de seguridad. Se trata del incumplimiento o el cumplimiento imperfecto de una obligación de hacer. Ergo, en sede judicial será necesario probar los presupuestos de la acción que se dedujo y que en último término se funda en la existencia de un accidente que se estima fue causado por el incumplimiento del empleador en la adopción de las medidas de seguridad que le eran exigibles.

A pesar de lo dicho, tal estatuto no conlleva una obligación de garantía que asegure la indemnidad frente a todo daño, de manera que es menester atender a las actuaciones de las partes, especialmente del contratante deudor de seguridad y del amplio espectro que conlleva su deber contractual, dado justamente el estándar de diligencia y eficiencia que la propia ley le impone.

En este contexto, y como se dijo a propósito de la aplicación del artículo 2330 del Código Civil en el capítulo anterior, y a la luz de los hechos afincados en el proceso (raciocinios 6° y 7° de este fallo), la materia de derecho que demanda pronunciamiento debe atenerse a los hechos establecidos en el proceso, que distan de aquellos sobre los que se construye el alegato de nulidad del empleador, pues ninguno da cuenta de la exposición imprudente de la víctima que permita aminorar su responsabilidad, atendido que la magistrada fue enfática en indicar que la experiencia del trabajador no exonera a la empresa de su deber de capacitación, más cuando no se comprobó por esta la instrucción del nivel requerido para la labor específica sino solo de manera básica y genérica y que exclusivamente a propósito de la ocurrencia del siniestro la empresa adoptó medidas de prevención tendientes a proteger eficazmente la vida e integridad de los trabajadores, considerando además la inadecuada mantención del equipamiento que en definitiva gatilló el siniestro. Es por ello que la sentenciadora asentó la dinámica del mismo, que da cuenta que el día 17 de junio de 2016, en el turno de noche, en circunstancias que el actor se encontraba esterilizando un equipo y al observar una gran filtración, procedió su compañero de trabajo a detener la maquinaria para dejar circular agua helada, sin embargo la línea no soportó la presión y reventó, lo que produjo que el demandante se quemara con el agua caliente que fluyó. Tal descripción de los hechos no permite en caso alguno entender que el trabajador confluyó a la producción del daño, pues por el contrario, quedó demostrado que el empleador carecía de las medidas pertinentes para asegurar de manera eficaz la integridad de sus trabajadores en el desempeño de la faena, por ausencia de fiscalización y control de la operatividad de la misma y aunque efectivamente entregó las medidas de seguridad y la instrucción primarias sobre trabajo seguro, no cumplió con su deber de seguridad de la forma que la ley requiere, toda vez que no mantuvo las condiciones adecuadas en la faena ni entregó la capacitación que le era exigible, sin que obstaculice esta conclusión las funciones desplegadas por el actor, en tanto, como se adelantó, no abarcan las de prevención, considerando que recaía exclusivamente en el empleador la mantención de las herramientas de trabajo en condiciones tales de garantizar la protección eficaz de sus trabajadores.

Así las cosas, ninguna conducta de incumplimiento contractual puede atribuirse al actor que permita considerarla en la graduación del daño, lo que trae como consecuencia el rechazo de esta parte del recurso (Corte de Apelaciones de Santiago, 30 de marzo de 2020, Rol 2038-2019).

6.5.- No puede haber exposición al riego de trabajadora si empleador ni siquiera tiene delimitadas claramente sus funciones

Conforme a lo antes consignado el vicio denunciado no es tal, ya que para ello sería necesario modificar hechos ya asentados, consistentes en que existió un accidente del trabajo que tuvo la cobertura de la ley de accidentes del trabajo, que las labores de la actora eran sub jefa de ventas y, que el accidente se verificó durante su jornada de trabajo al subir a un piso para ordenar mercadería que debía colgar en percheros adosados en altura, desestabilizándose del mismo, cayendo al piso, golpeando su pierna y rodilla derecha, sufriendo una fractura de platillos tibiales cerrada derecha, fractura de tibia, diafisiaria cerrada derecha y fractura de peroné cerrada derecha, quedando hospitalizada, siendo sometida a procedimiento de estabilización con tutor externo de su rodilla, con terapia física y permaneciendo con reposo médico por un total de 404 días, lo que derivó en atención médica psiquiatra, diagnosticada con trastorno de adaptación, con síntomas depresivos, lo que finalmente fue declarado por la Asociación Chilena de Seguridad con el grado de incapacidad de la trabajadora demandante en un 20%, no pudiendo entonces desconocerse la gravedad de la lesión sufrida; sin que la demandada en este proceso y en la audiencia respectiva exhibiera los documentos requeridos por la demandante consistentes en: a) declaración individual del accidente del trabajo elaborado por la demandada; b) copia de procedimientos escritos para el desarrollo de las funciones de Sub jefa de ventas, debidamente firmado por las partes; c) registro de entrega de implementos de seguridad y protección personal entregados al demandante por la demandada y firmado por las partes; d) registro de charlas de inducción y seguridad efectuadas a la demandante y firmada por ella; e) actas de sesiones de Comité Paritario de Orden Higiene y Seguridad del demandado e; f) informe de investigación del accidente elaborado por Comercial 1; todos documentos respecto de los cuales se hizo efectivo el apercibimiento del artículo 453 N° 5 del Código del Trabajo.

A base de lo anterior, la sentenciadora concluyó que el accidente se debió a la falta de medidas de seguridad provistas por la demandada; es decir a culpa de la demandada, y no por exposición imprudente de la trabajadora, respecto de la cual, a su turno, no había descripción alguna del cargo que desempeñaba al momento del accidente. De tal manera que, no puede pretender la recurrente haber demostrado el cumplimiento del deber de seguridad exigido de conformidad al artículo 184 del Código del Trabajo y, con esto, pretender una infracción de ley del artículo 2330 del Código Civil, ya que dicha alteración de los hechos, al tenor de los argumentados resulta improcedente atendido el motivo de nulidad alegado, que importa la invariabilidad de los hechos que el juez a-quo ha establecido. Entonces, al sustentarse la petición de invalidación necesariamente en la modificación de las circunstancias y condiciones en que se verificó el accidente del trabajo, pretendiendo que esta se expuso imprudentemente al daño, el arbitrio no puede prosperar al estrellarse contra los hechos asentados en juicio y, consecuentemente, será igualmente desestimado (Corte de Apelaciones de Santiago, 22 de enero de 2020, Rol 2151-2019).

7.- Hay compensación de culpas si empleador infringe obligaciones de seguridad y trabajador se acerca a máquina indebidamente

En el fallo recurrido el juez de la instancia dio por establecido, entre otros hechos, que el actor en su declaración ante la Asociación Chilena de Seguridad afirmó que se acercó (a la máquina cepilladora) y al verificar el cabezal no se dio cuenta que la máquina estaba funcionando y en ese momento acercó su mano y sufrió las lesiones; que según el informe de la ACHS, entre las causas del accidente está la acción insegura del trabajador; en su inspección personal constató que en la máquina había una advertencia de peligro en aquella parte en que el trabajador introdujo su mano. Es con estos antecedentes, más la declaración de la prevencionista de riesgo, con los cuales llega a la conclusión que el comportamiento de la víctima constituye una acción imprudente que participó también en el nexo causal, no siendo, entonces, la omisión de seguridad la única causa de los daños alegados.

Como se advierte de la lectura de la sentencia, en ella se contienen, en especial en el considerando 18, los criterios que se han tenido en consideración para dar aplicación en esta causa a lo dispuesto en el artículo 2330 del Código Civil, criterio que esta Corte comparte, toda vez que no siendo imputable sólo a la conducta de las demandadas, por haber interferido en la cadena causal que condujo a ese resultado un comportamiento falto de prudencia por parte de la víctima, resulta correcto aplicar el artículo 2330 del Código Civil. El fundamento de la reducción en análisis, radica en una cuestión de equidad, al existir una compensación de culpas entre lo que corresponde a las demandadas y la que cupo al actor (Corte de Apelaciones de Concepción, 6 de noviembre de 2017, Rol 224-2017).

8.- Exposición de víctima al daño. Condición etílica y consumo de drogas de víctima reduce indemnización

En cuanto a la aplicación de la regla del artículo 2330 del Código Civil sobre una exposición imprudente al daño por parte de la víctima, no se ha incurrido en los yerros que invoca la recurrente. En efecto, en el proceso hay prueba de que al tiempo del accidente la víctima presentaba en su cuerpo una elevada cantidad de alcohol y un resultado positivo a la cocaína. Esa circunstancia es relevante en el análisis de los hechos puesto que, tal como se encuentra establecido, en el lugar donde se produjo el accidente existía señalización sobre el peligro existente, que no fue advertida por el accidentado, lo que resulta atribuíble al estado en que se encontraba y determina por parte de la víctima una exposición al daño, que debe ser reconocida. Aunque no elimina la responsabilidad de la demandada sí justifica la reducción del daño reclamado (Corte Suprema, Primera Sala, 18 de mayo de 2017, Rol 14325-2016).

9.- No hay exposición al daño de víctima que sufre accidente por irregularidad en peldaños de escalera

Que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 2330 del Código Civil, la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente.

Como puede apreciarse, la hipótesis que de acuerdo a la ley faculta para reducir el monto de la indemnización -que es aquello a que se refiere la norma cuando habla de reducir la apreciación del daño- supone necesariamente que puede imputársele culpa también a la víctima en la producción del hecho que le causa el perjuicio cuyo resarcimiento demanda. En este contexto, la valoración de la prueba conforme a las reglas de la sana crítica, como lo autoriza la Ley N° 19.496, no permite concluir que la actora haya obrado de manera negligente al subir portando una bandeja con comida por unas escaleras cuyos peldaños no tienen todos las mismas medidas, para comer en el lugar que quien proporciona esa comida ha previsto para tal fin, de modo tal que sea jurídicamente siquiera plausible afirmar que se expuso a padecer un daño. Antes bien, la culpa aparece en todo atribuible a la demandada y ello hace improcedente la rebaja a que hace mención el precepto transcrito en el párrafo anterior (Corte de Apelaciones de Santiago, 22 de noviembre de 2019, Rol 2465-2018).

10.- No hay compensación de culpa por suicidio de menor con síndrome de abstinencia grave en centro del SENAME

La exposición imprudente al riesgo, por su propia definición, supone que a la víctima se le puede exigir un estándar de prudencia que debe observar. Es precisamente esta exigencia la que no se le podía pedir a la víctima. En efecto, P.E.D.G. fue internada forzosamente en un recinto del SENAME y no tenía la capacidad mental y volitiva necesaria para resguardar su propia existencia, hacerse cargo de su propia persona y de proyectar las consecuencias de sus actos. Muy por el contrario, los hechos establecidos por los jueces del grado dan cuenta que ella se encontraba aquejada por una aguda patología mental y de un severo cuadro de abstinencia, que ponían en riesgo inminente su vida, situación que era conocida por el órgano administrativo que la tenía bajo su cuidado desde el momento en que fue internada y en cuyas dependencias realizó un intento de suicidio frustrado.

Así, pese a tener cabal conocimiento de estos antecedentes, el SENAME no desplegó una mínima diligencia a fin de evitar el resultado dañoso, como, por ejemplo, evitar o dificultar el acceso de la interna a medios conocidamente destinados a provocar la propia asfixia, disponer su vigilancia permanente, atendidos sus antecedentes conductuales o algo tan pedestre como remover los cordones de sus zapatillas. Dicho de otro modo, el SENAME no actuó conforme lo debe ser un servicio público moderno (Corte Suprema, sentencia rol Nº 99.776-2016).

En suma, el infortunado evento no se debió a un acto consciente de la víctima, cuya culpa pueda compensarse con la del SENAME, sino que exclusivamente a la inobservancia por parte de este último del deber de vigilancia y seguridad que le incumbe (Corte de Apelaciones de Santiago, 25 de octubre de 2019, Rol 26680-2018).

11.- Accidente de tránsito. Hay exposición al riesgo de conductor que se estaciona en lugar prohibido

Acorde con los hechos establecidos, aparece que el resultado dañoso se debe a la relación causal entre la actuación del conductor demandado, que conducía un camión con remolque desatento a las condiciones del tránsito y la del conductor demandante que estacionó su camión en un lugar prohibido.

De los hechos establecidos, como de la norma legal en comento, es posible concluir, que existió exposición imprudente al daño por parte de la víctima. Efectivamente, éste se expuso imprudentemente al daño, toda vez que consta que se estacionó en un lugar prohibido a menos de 10 metros de una esquina al momento en que fue colisionado por el remolque que conducía el demandado.

En consecuencia, la imprudencia desplegada con su actuar por el demandante se traduce en la aplicación de lo establecido en el artículo 2330 del Código Civil y que implica una rebaja en el monto de la indemnización, ya que producto de su propia negligencia se vio expuesto al daño que fue causado por el conductor demandado (Corte de Apelaciones de Santiago, 18 de octubre de 2019, Rol 2274-2018).

12.- Compensación de culpas por indemnizaciones en ámbito de protección del consumidor

12.1.- No hay exposición al riesgo de víctima por comprar tickets en determinada locación para evento deportivo y sufrir accidente en dicho lugar

Sea que se trate del deber de autocuidado que establece la Ley de Protección al Consumidor o del instituto de la exposición imprudente al daño, que contempla el artículo 2330 del Código Civil, en ambos casos se está haciendo referencia a la necesidad de que medie una conducta negligente atribuible a la víctima, cuya presencia contribuya a la producción del resultado. Huelga decir que no basta que se trate de un hecho de la víctima, que no basta un mero comportamiento suyo sino que es menester que la actividad o falta de actividad observada por ella sea de carácter culpable y que se realice de alguna manera en el resultado. Un cliente de un supermercado que compra un equipo electrónico en mal estado ejecuta un hecho, pero eso no significa que se desempeñe en forma negligente. El escenario podría variar si ese mismo cliente no sigue las instrucciones del manual y recibe una descarga eléctrica. Por ende, es indispensable que haya culpa del consumidor y que exista además un nexo entre ese proceder culpable y el daño causado;

En la especie la culpa de la víctima demandante se hace consistir en la circunstancia de que, teniendo un boleto para el sector “Lautaro”, se ubicó –en palabras de la demandada-, “por sus propios medios cercana a la denominada ‘barra blanca’…”. Con relación a ello cabe indicar en primer término que la posesión de un ticket da derecho al consumidor para presenciar el espectáculo desde una localidad determinada del estadio. Esa es su finalidad y no otra, es decir, la compra de una entrada para una aposentaduría en particular sólo está asociada a la mayor o menor visibilidad del cotejo deportivo, pero no significa que otorgue una suerte de un mejor o peor derecho a la seguridad personal. Aceptar la tesis de la demandada implicaría aceptar también que existen ciertos sectores del estadio en que se garantiza la seguridad y otros, particularmente donde se ubica la denominada “garra blanca”, en que el organizador del espectáculo no está en condiciones de ofrecer garantías al espectador. Pretender eso implica normalizar lo que es de suyo anormal e importa trasladar el riego y el deber de seguridad de ese organizador al consumidor. En suma, al cambiarse de una localidad a otra la demandante infringió el contrato que celebrara, pero esa infracción no comporta un ilícito que implique una culpa suya que hubiera coadyuvado a la ocurrencia del suceso. Por ende, no existió exposición imprudente de su parte ni incurrió en una conducta que legitime reducir el resarcimiento del daño que sufriera (Corte de Apelaciones de Santiago, 2 de octubre de 2019, Rol 1628-2018).

12.2.- Dejar especies al interior de vehículo en estacionamiento proporcionado por el proveedor

En este punto se ha señalado que hay exposición al riesgo de consumidora que deja bolso en asiento trasero de vehículo y se lo roban en estacionamiento de supermercado. Así se falló que de la exigua evidencia acerca de la existencia de las especies ya descritas al interior del vehículo siniestrado el día del ilícito, que no pasa de ser una mera afirmación de la afectada, de la que no es posible concluir de manera indefectible su certeza, por lo que no se puede formar convicción acerca de la existencia del daño directo alegado a su respecto, por lo que será desestimado dicho capítulo.

Sin perjuicio de lo anterior y, aun en el caso de haberse efectivamente probado esa aseveración –cosa que no ha acontecido en el presente caso-, se opondría, además, la debida diligencia que debe prestar todo consumidor ante el riesgo por él mismo creado, al dejar en su interior un bolso de importantes dimensiones con diversas especies en su interior, no solo un notebook, sino que también plancha de pelo, secador, dos buzos, dos pares de zapatillas, maquillajes, poleras y otros (fs.61), en el suelo de los asientos traseros, a vista y paciencia de terceros, en un lugar de concurrido y público acceso (Corte de Apelaciones de Santiago, 27 de junio de 2019, Rol 942-2018).

No obstante, se ha indicado que no hay compensación de culpas de víctima de robo a su vehículo en estacionamiento de centro comercial.

El artículo 2330 del Código Civil dispone que: “la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente”. Esta norma constituye una expresión del principio de compensación de culpas en materia civil, desde que el resultado nocivo es consecuencia del actuar tanto del autor del ilícito como de la víctima y deriva en la reducción del monto de la indemnización en atención a que la víctima se expuso imprudentemente al daño.

Sin embargo, en el asunto de marras no se configura la hipótesis del artículo 2330 del citado Código, desde que la víctima precisamente aparcó su vehículo en un lugar destinado al efecto por la demandada y las especies fueron dejadas al interior del vehículo y que el Mall no pudo acreditar que actuó con la debida diligencia en el resguardo de la propiedad de las especies de su clienta.

Así, conforme al escenario antes descrito no resulta posible calificar que la conducta de la víctima fuese imprudente, puesto que los hechos establecidos no permiten concluir que la demandante necesariamente haya debido prever el riesgo existente en el estacionamiento.

En consecuencia, la afectada no estaba en condiciones ciertas de evitar el daño, no puede concluirse que hayan contribuido a su producción, lo que impide aplicar la regla de atenuación de responsabilidad prevista en el citado artículo 2330 (Corte de Apelaciones de San Miguel, 10 de octubre de 2018, Rol 313-2018).

12.3.- Hay exposición imprudente de víctima al ser estafada luego de entregar a un tercero extraño sus claves de tarjetas

El artículo 2330 del Código Civil dispone: “La apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente”. Como se adelantó precedentemente, en la especie se dan los presupuestos de la norma citada, toda vez que la conducta de la víctima ha tenido influencia determinante en la generación de la pérdida económica que le afectó, puesto que de no haber entregado sus claves secretas a terceros en las circunstancias antes referidas, no se habría producido dicho resultado, haciendo procedente, por ende, reducir a su respecto el monto de las indemnizaciones impetradas, en la forma que se señalará en lo resolutivo (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 29 de mayo de 2018, Rol 135-2018).

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