Sumario:

I.- Resultó acreditada con la abundante prueba incorporada al proceso, la conducta negligente y descuidada de la Isapre que deviene en un incumplimiento del contrato de salud, por cuanto contravino obligaciones principales que éste le imponía, cual es conocer la existencia del contrato de salud suscrito por la deamandante con posterioridad al fallecimiento de su cónyuge; la fecha y condiciones en que éste se suscribió; el valor de las cotizaciones que canceló oportuna e íntegramente la demandante, el otorgamiento de las prestaciones médicas al momento en que éstas le fueren solicitadas; respetar las causales que motivan el término del contrato, todos incumplimientos a los cuales se les atribuye culpa o negligencia, acorde a lo preceptuado en los artículos 44 y 1547 del Código Civil, toda vez que los hechos señalados en el motivo Décimo Tercero del fallo que se revisa, han dejado de manifiesto un descuido máximo en la conducta de la Isapre, circunstancia que le provocó un daño que debe ser reparado por su autor.

II.- Entendido el daño moral como el sufrimiento causado a la víctima como consecuencia de la comisión de un hecho ilícito o de la infracción a un derecho subjetivo, no definible por parámetros objetivos, que puede afectar a la víctima o a un tercero, corresponde dilucidar si el incumplimiento atribuido a la entidad de salud ha importado un menoscabo de tipo moral a la actora. Las conductas desplegadas por el demandado, como ignorar que con posterioridad a la fecha del trágico fallecimiento de su cónyuge, la actora suscribió un contrato de salud como independiente, desconocer el pago íntegro y oportuno de las cotizaciones de salud, solicitarle la suscripción de un plan de salud más costoso, en circunstancias que mantenía uno vigente con la Isapre, señalándole que en caso de negativa la institución procedería a poner término al plan de salud, emitir un certificado de desafiliación, estando vigente el contrato de salud, suscribir un documento que consigna que no procede vender bonos a una de las beneficiarias del plan por no encontrarse vigente el plan de salud; deducir una demanda arbitral ante la Superintendencia de Salud, indudablemente le provocaron angustia, impotencia y descrédito, como se dio por acreditado, perjuicios que naturalmente le deben ser resarcidos por la Isapre que quebrantó las obligaciones que en virtud de la convención celebrada debió respetar.


Santiago, dieciséis de junio de dos mil quince.
Vistos:
Se reproduce la sentencia definitiva, previa eliminación de los motivos Décimo Cuarto a Décimo Octavo ambos inclusive y Vigésimo.
Y teniendo en su lugar y además presente:
I) En cuanto a los recursos de apelación deducidos a fojas 359 y fojas 379.
1º) En estos autos se acreditó que desde el mes de diciembre de 2003, la demandante, señora Carolina Pomés mantiene con la Isapre Cruz Blanca S.A. un contrato de salud en calidad de independiente y como beneficiarios del mismo a sus hijos Juan Manuel, José Miguel y Diego, todos de apellido Errázuriz Pomés.
2º) Que la existencia de la relación jurídica de origen contractual generada entre las partes al igual que las denuncias de incumplimientos reiterados de obligaciones contraídas por la Isapre ha quedado suficientemente acreditada, y, por lo mismo, son hechos que han de tenerse por demostrados.
3º) La obligación de la Isapre de reparar adecuadamente todo daño o perjuicio causado, deriva de la vulneración de un deber de conducta, que afecta el interés de una determinada persona, provocando que el incumplimiento por una parte a una obligación comprometida en ese vínculo que provoque daño al otro contratante, hace que el primero deba responder por ello y, como es lo ordinario, la responsabilidad se traduce en la obligación de resarcir los perjuicios causados al usuario, debiendo responder ante toda acción legal que éstos pudieran intentar en su contra, debido a la negligencia cometida a este respecto.
4º) Que en consecuencia, tratándose de un asunto circunscrito al estatuto de la responsabilidad civil contractual, procede se aplique la norma prevista en el inciso primero del artículo 1698 del Código Civil, correspondiéndole a la demandante acreditar la existencia de la fuente de la obligación, esto es, del contrato del que emana la prestación que denuncia incumplida, mientras que el peso de la prueba se traslada al demandado, a efectos de demostrar que los incumplimientos de las obligaciones que se le imputan incumplidas no le son imputables.
5º) La norma contenida en el artículo 1547 del Código Civil dispone que la prueba de la diligencia y cuidado incumbe al que ha debido emplearlo, es decir queda supeditada a que hubiese demostrado que actuó con el debido cuidado o diligencia en la ejecución de los referidos deberes contractuales, a objeto de justificar que no estuvo en situación de evitar el incumplimiento que se le atribuye, lo que no logró acreditar.
De otro lado, estamos frente a un contrato que cede en beneficio de ambas partes, por lo cual concurre la culpa leve, es decir, aquélla definida por la falta de diligencia o cuidado de un buen padre de familia.
6º) Que resultó acreditada con la abundante prueba incorporada al proceso, la conducta negligente y descuidada de la Isapre que deviene en un incumplimiento del contrato de salud, por cuanto contravino obligaciones principales que éste le imponía, cual es conocer la existencia del contrato de salud suscrito por la señora Pomés con posterioridad al fallecimiento de su cónyuge; la fecha y condiciones en que éste se suscribió; el valor de las cotizaciones que canceló oportuna e íntegramente la demandante, el otorgamiento de las prestaciones médicas al momento en que éstas le fueren solicitadas; respetar las causales que motivan el término del contrato, todos incumplimientos a los cuales se les atribuye culpa o negligencia, acorde a lo preceptuado en los artículos 44 y 1547 del Código Civil, toda vez que los hechos señalados en el motivo Décimo Tercero del fallo que se revisa, han dejado de manifiesto un descuido máximo en la conducta de la Isapre, circunstancia que le provocó un daño que debe ser reparado por su autor.
Entendido el daño moral como el sufrimiento causado a la víctima como consecuencia de la comisión de un hecho ilícito o de la infracción a un derecho subjetivo, no definible por parámetros objetivos, que puede afectar a la víctima o a un tercero, corresponde dilucidar si el incumplimiento atribuido a la entidad de salud ha importado un menoscabo de tipo moral a la actora.
Las conductas desplegadas por el demandado, como ignorar que con posterioridad a la fecha del trágico fallecimiento de su cónyuge, la actora suscribió un contrato de salud como independiente, desconocer el pago íntegro y oportuno de las cotizaciones de salud, solicitarle la suscripción de un plan de salud mas costoso, en circunstancias que mantenía uno vigente con la Isapre, señalándole que en caso de negativa la institución procedería a poner término al plan de salud, emitir un certificado de desafiliación, estando vigente el contrato de salud, suscribir un documento que consigna que no procede vender bonos a una de las beneficiarias del plan por no encontrarse vigente el plan de salud; deducir una demanda arbitral ante la Superintendencia de Salud, indudablemente le provocaron angustia, impotencia y descrédito, como se dio por acreditado, perjuicios que naturalmente le deben ser resarcidos por la Isapre que quebrantó las obligaciones que en virtud de la convención celebrada debió respetar(Sentencia de la Excma. Corte Suprema, de 30 de marzo de 2012, Rol Nº 2560-2011)
II) En cuanto al recurso de casación deducido a fojas 401.
Habiéndose deducido con antelación a esta acción de nulidad, el recurso de apelación, sin respetar las normas que regulan la interposición conjunta de ambos recursos, se procederá a su rechazo de acuerdo a lo prescrito en el inciso tercero del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil.
Por tanto, en virtud de estas consideraciones y de lo dispuesto en el artículo 186 del Código de Procedimiento Civil se decide que:
I) Se revoca la sentencia definitiva de ocho de septiembre de dos mil catorce que hizo lugar a la demanda por concepto de responsabilidad extracontractual, y en su lugar se declara que se acoge la demanda subsidiaria por responsabilidad contractual solo en cuento se condena a la Isapre Cruz Blanca S.A. al pago de la suma de $15.000.000 (quince millones de pesos) por concepto de daño moral a favor de la actora, señora Carolina Pomés Pirotte, sin costas.
II) Se rechaza el recurso de casación deducido por la demandante.
III) Se revoca la sentencia en la parte que se condenó en costas a la demandada, por estimar que tuvo motivos plausibles para litigar, y
IV) Se confirma en lo demás apelado.
Regístrese y devuélvase en su oportunidad con custodia Nº
Redacción de la abogada integrante Claudia Chaimovich Guralnik
IC Nº 8438-2014.
Pronunciada por la Cuarta Sala de esta Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, presidida por el Ministro señor Alfredo Pfeiffer Richter e integrada por la Ministro (s) señora Ana María Hernández Medina y la Abogado Integrante señora Claudia Chaimovich Guralnik.
Autorizado por el (la) ministro de fe de esta Corte de Apelaciones.
En Santiago, a dieciséis de junio de dos mil quince, notifiqué en secretaría por el estado diario la sentencia precedente.