1.- Alcance de expresión “creer” de artículo 428 del Código de Procedimiento Civil

El artículo 428 del Código de Procedimiento Civil establece que entre dos o más pruebas contradictorias, y a falta de ley que resuelva el conflicto, los tribunales preferirán las que crean más conforme a la realidad.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua “creer” significa en su primera acepción, Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. Así también, en su tercera acepción, “creer” significa Pensar, juzgar, sospechar algo o estar persuadido de ello. Y, finalmente el referido diccionario en la cuarta acepción dice que “creer” significa tener algo por verosímil o probable.

Existiendo pruebas contradictorias en el proceso, resulta necesario hacer aplicación del artículo 428 del Código de Procedimiento Civil, es decir, el juez debe preferir la que crea más conforme con la verdad.

Para el efecto de desarrollar el proceso intelectual que permite llegar a creer cuál de las pruebas es más cercana a la realidad, la ley confiere al órgano jurisdiccional la libertad suficiente para adquirir la convicción requerida bastando para el efecto, considerar verosímil o probable que una prueba determinada esté más conforme con la verdad (Corte de Apelaciones de Santiago, 5 de mayo de 2014, Rol 4227-2012).

2.- Valoración de documentos privados que emanan de terceros. Fotocopias

Para ponderar legalmente la prueba precedentemente reseñada debe en primer lugar establecerse que la naturaleza de tales instrumentos corresponde a la de documentos privados no reconocidos en juicio, de conformidad a lo estatuido en el artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, ya que por tratarse de fotocopias de escritos de tal calidad, cuyo contenido emana de terceras personas y no de aquél en contra de la cual se hacen valer, quien de este modo no está en condiciones de pronunciarse sobre su autenticidad e integridad, la única manera de obtener este reconocimiento consistía en presentar a esos terceros como testigos dentro del juicio, a objeto de que depusieran precisamente sobre tales circunstancias, lo que no aconteció en el caso en particular, constatación que determina forzosamente concluir que dichos documentos carecen absolutamente de valor probatorio en este proceso (Corte de Apelaciones de Santiago, 8 de julio de 2014, Rol 3030-2013).

3.- Informe de peritos que se acompaña una vez citadas las partes a oír sentencia

El informe de peritos es un medio probatorio complejo que se inicia con la aceptación del cargo, el juramento del perito, y la citación de las partes para el reconocimiento del objeto de la pericia, para luego pasar a una segunda etapa que es la diligencia de reconocimiento propiamente tal, que en este caso contó con la asistencia del apelante; cabe precisar que todas estas actuaciones se realizaron dentro del término probatorio, consecuencia de ello es que la producción de esta prueba se ejecutó en la oportunidad legal pertinente.

De este modo, la circunstancia que el informe de esta pericia, que no es la prueba en sí misma, se hubiese agregado al expediente una vez citadas las partes para oír sentencia, no obsta a lo señalado precedentemente toda vez que lo relevante en este caso es que esta prueba se propuso, se aceptó, y se efectuó durante el término probatorio, en el plazo que el mismo perito refirió y respecto del cual el tribunal no hizo alcance u observación alguna (Corte de Apelaciones de Concepción, 22 de agosto de 2014, Rol 1589-2013).

4.- Principio de razón suficiente. Sentencia que no contiene valoración de prueba conforme a las reglas de la sana crítica incurre en vicio

En la especie debió tener cabida la recta aplicación de las reglas de la lógica y, en especial, el principio de razón suficiente, axioma que fue expresado por Leibniz en 1714 y desarrollado por Shopenhauer en 1813 en los siguientes términos: “Ninguna enunciación puede ser verdadera sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo”. Según Zavaleta, este principio mantendría los siguientes requisitos doctrinarios: a) Debe ser un razonamiento constituido por inferencias adecuadamente deducidas de la prueba y derivarse de la sucesión de conclusiones que, en base a ellas, se vayan determinando; b) debe ser concordante y constringente, en cuanto cada conclusión negada o afirmada, responde adecuadamente a un elemento de convicción del cual puede inferir aquélla (la conclusión), y c) la prueba deber ser de tal naturaleza que realmente pueda considerarse fundante de la conclusión, de tal forma que aquella sea excluyente de toda otra.

Existiendo la fundamentación defectuosa a la que ya hemos aludido, es del caso consignar que en el motivo octavo del fallo que se examina la sentenciadora razona acerca de por qué no le convence el único testigo presentado por la defensa y, en consecuencia, no acoge la teoría del caso de aquella, apareciendo en forma meridianamente clara que dichas motivaciones no emergen de la sana crítica, sino mas bien provienen de convicciones íntimas de la sentenciadora, mismas que no tienen cabida en la valoración de la prueba, vulnerando de esta forma lo dispuesto por el artículo 297 del Código Procesal Penal. (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 23 de mayo de 2016, Rol 2598-2015)[su_spacer size=”90″]Todos los derechos reservados Prohibida la reproducción de este documento[/su_spacer]

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